SUEÑOS CON SABOR A PASTEL
A Noemí, beneficiaria de Compassion Ecuador, desde muy pequeñita le ha encantado cocinar. Debido a las dificultades financieras de su familia, no puede ir a la universidad, por esta razón, aprovechó la oportunidad de aprender de un pastelero profesional en el taller de repostería semanal de la iglesia local. “La iglesia inició un curso y yo fui la primera en inscribirme. Fue como un regalo de Dios”, dice Noemí.
Ahora, para obtener ingresos económicos y estudiar para ser una gran repostera, todos los pasteles, y postres que elabora, los vende con su prima Karen.
“Nos aseguramos de que los jóvenes tengan todas las herramientas necesarias para que se conviertan en hombres y mujeres de bien y no caigan en vicios”, comenta Patricia, tutora de Noemí.
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