La Vida de un Niño en la Selva Ecuatoriana
A unos 45 minutos de la ciudad de Tena, yendo en auto -un agradable viaje a través de un hermoso paisaje verde- o a una hora en barco por el río Napo, se encuentra la remota y colorida comunidad de Campanacocha, en la selva ecuatoriana.
Este es el hogar de Adiel, de 14 años, uno de nuestros beneficiarios de Compassion Ecuador, que vive en una casa de madera de dos plantas con sus padres, Byron y Marilyn. Sus hermanos pequeños son Idalia, Mirelia y el bebé Nahum; tienen 7, 6 y 8 meses, respectivamente.
A las 05h50, Adiel se despierta. Después de desayunar algún preparado con su familia, se dirige a la escuela, que está a solo 5 minutos de su casa. Las clases comienzan con su asignatura favorita, Matemáticas. Sabe que tendrá que estudiar mucho para cumplir sus sueños.
«En el futuro, me gustaría ser policía para servir a mi país», dice Adiel.
Desde que tenía 12 años, Adiel asiste al Programa de Compassion que se realiza en la iglesia local. Va los jueves después del colegio y todos los domingos a los servicios. Adiel está aprendiendo a tocar el piano y la batería en la iglesia. También le encanta adorar a Dios y leer historias de la Biblia, pero lo que más le gusta hacer es cantar su canción favorita, que se llama Mi mejor amigo es Jesús.
El resto de la semana, Adiel almuerza en casa, normalmente pescado cubierto con hojas de plátano, cocinado sobre un fogón de leña. Es un momento especial para la familia porque todos se reúnen para ayudar a su madre. Luego hace los deberes y ayuda en las tareas domésticas.
En Campanacocha, la principal ocupación es la pesca; y la familia de Adiel no es una excepción. Por eso, todos los días pasa tiempo con su padre mientras ayuda a pescar y aprende más sobre la actividad.
«Adiel es mi hijo mayor; ayuda en todo. Lava los platos, limpia las habitaciones y va a pescar conmigo. La pesca es mi actividad principal, pero también trabajo en la agricultura, además de tejer bolsas y redes para pescar», dice Byron, el padre de Adiel.
Cuando es temporada, a Adiel le encanta comer fruta fresca que se da en abundancia en este sector. Él dice que una de las mejores cosas de vivir en Campanacocha es la rica tierra que les permite cultivar muchas frutas y verduras diferentes. «Me gusta sembrar y cosechar frutas como papaya, mandarina y naranjas porque así puedo comerlas con mi familia», dice. También ayuda a cosechar las verduras y otros productos, como el cacao, el mango y el maíz. ¡Sus favoritos son los mangos!
Sobre las nueve de la noche, después de que Adiel pasa un momento con su familia, hablando de cómo les ha ido el día y leyendo una pequeña parte de las Escrituras, se va a dormir.
Ha sido un día largo, ajetreado y lleno de bendiciones, y confía en que Dios también bendecirá el día de mañana.
Últimas Entradas
COMANDANTE POR UN DÍA
A sus 9 años, Jean Pierre camina con una sonrisa que desarma. Le apasiona la música, cantar y aprender. Cursa quinto de educación básica y, aunque convive con un diagnóstico poco común —pseudohipoparatiroidismo —, su inteligencia y curiosidad no tienen límites. De...
FE, FAMILIA Y CHOCOBANANAS
Frank camina por las polvorientas calles de su pequeño pueblo en Manabí llevando una bandeja llena del tesoro más dulce: ¡Choco Bananas! Esos deliciosos plátanos ecuatorianos bañados en chocolate, cada uno preparado con amor y propósito. Y detrás de cada venta, detrás...
CRIANZA NUTRITIVA
Hoy, la desnutrición infantil en Ecuador impacta a uno de cada cuatro niños menores de cinco años, sobre todo en la Sierra y la Amazonía. La falta de alimentos variados, agua segura y servicios básicos deja una huella profunda en su desarrollo físico y mental. Para...
PALABRAS QUE SANAN: DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL
En la provincia de Napo, en una de nuestras iglesias cooperantes locales, madres, padres y cuidadores participaron en la capacitación “Informados sobre el trauma”. El objetivo: comprender qué es el trauma infantil, reconocer sus señales y aprender respuestas prácticas...
MI ÚLTIMO DÍA EN COMPASSION
El aire es cálido mientras la suave luz dorada de la tarde cae sobre el patio de la iglesia local en Santa Elena.Las risas hacen eco en las paredes donde Compassion mantiene su programa junto a la iglesia. Ahí, los niños están terminando sus alimentos, columpiándose...
JUNTOS SOMOS MEJORES
En un pequeño pueblo rural cerca de Guayaquil, dos niños de 10 años, Arelis y Juan, comparten algo más que risas y juegos. Durante ocho años han caminado juntos por los pasillos de la escuela, han pateado pelotas de fútbol en campos polvorientos y han hecho su tarea,...
