LA ORACIÓN QUE CAMBIÓ MI DESTINO
Yaritza tenía casi 9 años cuando su vida dio un giro inesperado. Su madre, buscando un mejor futuro para su familia, consiguió trabajo en una iglesia cooperante de Compassion en Esmeraldas. Para Yaritza, ese lugar pronto se convirtió en un mundo fascinante lleno de actividades, amigos y oportunidades. Sin embargo, había un problema: ya se habían enviado las carpetas de los niños que esperaban un cupo y ella no estaba entre ellos.
Animada por una mentora del proyecto, Yaritza hizo algo que cambiaría su vida para siempre: se arrodilló junto a su cama y oró. “Hola, Señor Jesús, dice la hermana que me dejes entrar al proyecto. Yo quiero ser como los niños que asisten, quiero aprender más de ti. Prometo que aprenderé todo lo que me enseñen.”
Días después, ocurrió algo que solo pudo haber sido de Dios. Una de las carpetas que ya se había enviado, regresó, dejando un espacio disponible para ella. Ese día, vestida con una blusa roja que aún recuerda con cariño, se tomó su primera fotografía como niña patrocinada.
Lo que siguió fue mucho más que apoyo material o educativo. El proyecto se convirtió en un puente que la llevó a conocer a Dios. Allí aprendió a orar, adoró con danza, se bautizó y encontró en la iglesia un hogar que la llenaba de propósito.
“El proyecto fue mucho más que un lugar para mí. Fue mi refugio, donde descubrí quién era y entendí el plan que Dios tenía para mi vida”, comparte Yaritza con gratitud. Durante su tiempo allí, tuvo tres patrocinadores que marcaron su historia, y sus cartas, llenas de palabras de aliento y amor, siguen siendo uno de sus tesoros más valiosos.
Con el apoyo del proyecto, Yaritza no solo terminó la escuela secundaria, sino que también se graduó como Ingeniera Química y completó un curso en enfermería. Las oportunidades, talleres y mentores que tuvo le dieron la fuerza para superar obstáculos y soñar en grande.
Hoy, Yaritza es madre, profesional y sigue amando profundamente a Dios. Mira atrás con gratitud, reconociendo el impacto que Compassion tuvo en su vida: “No se imaginan lo feliz que me hicieron. Mi vida fue transformada por Dios a través de ustedes. Gracias por ser parte de mi historia.”
Su historia es un testimonio del impacto que Compassion tiene al servicio de una iglesia que es comprometida con los niños y jóvenes en extrema pobreza. Esa simple oración, dicha con un corazón sincero, abrió puertas que nadie creía posibles, demostrando que el amor de Dios no tiene límites y que siempre obra en los momentos más inesperados.
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